Risas

Hubo un día en el que me di cuenta del esfuerzo que significó algo tan simple como reír, lo que me llamo poderosamente la atención en ese momento es como de un instante a otro sentí desdibujada la sonrisa, para mi hasta entonces considerada la medicina del alma.

La sonrisa es aquella que alivia tensiones, mejora el ánimo, te acerca a los demás, finalmente comprendí que una sonrisa en mi rostro no es la ausencia de problemas sino la habilidad de ser feliz por encima de ellos.

Recuerdo que, al tomar conciencia, comencé a buscar situaciones que me llevaran de vuelta a ese estado de alegría, pero parecía casi imposible. Las películas cómicas ya no tienen el mismo efecto, y los regalos que recibía como muestra de cariño no lograron llenar el vacío que había dejado la pérdida de mi salud.

Fue entonces cuando comprendí que necesitaría encontrar otra fuente de alegría y bienestar, una que estaría más conectada con mi nueva realidad. Aprendí a apreciar las pequeñas cosas, los momentos de tranquilidad y las muestras de amor sincero. Descubrí que la risa podía estar presente en las conversaciones con amigos y familiares, en compartir experiencias y en valorar cada día que podía disfrutar.

A lo largo de mi proceso, aprendí que la felicidad no siempre viene de fuentes externas, sino que también puedo cultivarla desde adentro. Es un camino de autodescubrimiento y aceptación, de encontrar la gratitud por lo que aún tengo y de aprender a vivir plenamente, incluso en medio de los desafíos.

Hoy puedo decir que la risa volvió a formar parte de mi vida, pero de una manera diferente. Se ha convertido en un símbolo de mi fortaleza y resiliencia. Cada risa es un recuerdo de que puedo encontrar la felicidad en los momentos más difíciles. Y si vos también estás pasando por momentos difíciles, quiero decirte que no te rindas, otra de las cosas muy valiosa que aprendí es a pedir ayuda, ya que no se trata solo de estar vivos, sino de sentirnos vivos. Así que ¡Te animo a cuidarte y a vivir con una sonrisa!